martes, 3 de noviembre de 2015

Poeta Javier Márquez Álvaro

Javier Márquez Álvaro Poeta nacido en Madrid, España hace 45 años, licenciado en Filosofía y Letras, tercer lugar en el concurso "Coslada-Madrid", Señal de Mérito "II Convivio", colaboraciones poéticas y actividades en distintos cafés literarios.


En agua derrengada por anudar nuestros recuerdos vientre y cuchillas en óleos forjados
fuera se desprenden los ojos y las horas que nunca vieron formas tan brillantes como
adentro me mudo me mantengo el tesoro ya no es mío en las piedras se halla escrito lo
que una vez fue blando pomelo de la vida partido sin ningún reparo el arte o su
complejo la luz o el polvo espeso la imagen que tú tienes dista mucho de ser lo que
comprendes quién podría hacerte daño si me dices que nos odias y el dolor es
escarmiento dejaré que me hagas sangre para que veas lo que seremos con los guantes
de la envidia tocarán tu vientre frío por captar las suaves ondas que una vez fueron
pasiones alimento de voraces en camas ajenas al partir de ningún viaje porque tu amor
es seco como golpe de verdades y el dolor o la morada no es testigo lo que ronda en tu
cabeza tus labios tus perdones no será lo que algún día abracen los amantes perdemos
esas pieles recubiertas con estaño desnudos de una esencia que apacigua mientras duele
hasta dulces mordeduras ventilando nuestras carnes porque todo es casi asombro y la
nada desmorona donde el corte es un segundo mas la huella perenne cordón de
nulidades para atarte al desparpajo de los dientes afilados sensación de anatomía intrusa
en veleidades pues nacer es cosa ajena para el cártel de cuchillas que navega por tus
nervios los senderos la pasión casi añadida al crujir de nuestra carne o sacramentos si te
asomas a los flujos que se filtran con la lluvia donde surgen las heridas notarás el ritmo
acrecentado por el miedo vientre o cuchillas por amarte ensimismado y hacer contigo
metales preciosos mar o arenas destinadas al asombro para correr con pies desnudos en
las noches impares o en auroras encendidas por el yecto de tus ojos